sábado, 20 de diciembre de 2014

Cultura general y sentido común

Dos conceptos que se echan de menos en nuestra sociedad. Dos maneras de representar a una persona. Dos aptitudes básicas. La cultura general y el sentido común se encuentran en peligro de extinción, pero aún pueden ser salvados.




Nuestro sistema educativo es deprimente, punto y final. Así podríamos finalizar el artículo, para después encender la televisión y continuar viendo cualquier basura, de gran abundancia hoy en día, dentro de nuestros televisores. Pero, como decía George Herbert, mejor que levantar la voz, reforzar el argumento. Así que comencemos.

La cultura general podría ser definida como la posesión por parte de una persona de una serie de conocimientos variados que permitan a dicha persona abordar la mayor cantidad de campos del saber que se le planteen. A pesar de la vertiginosidad de esta definición, aunque no lo parezca, es algo básico; la cultura general ni siquiera requiere estudios, sino mera curiosidad; sin embargo, parece que los encargados de gestionar nuestra educación parecen no estar interesados en el fomento de las ganas de aprender a la juventud. ¿Resultados? Una generación de ignorantes.

A su parecer, la historia consiste en el estudio de la vida de "tres o cuatro chalados" que hicieron cosas irrelevantes y que hoy día no han influido de ninguna forma en sus vidas. Y eso es deprimente. A mi parecer, todo conocimiento es bueno y útil, pero especialmente tres saberes deben ser considerados como básicos: la filosofía, con el fin de abordar el conocimiento en sí, preguntarse así el por qué de las cosas y saber adoptar tus propias conclusiones; la lengua, de vital importancia en el acto comunicativo oral y escrito; y la historia, como semilla del saber, como punto de partida hacia el conocimiento de lo que nos precede. No tener en cuenta nuestro pasado nos llevaría a cometer los errores que cometimos anteriormente. Cada vez que alguien me dice que la historia es una asignatura o conocimiento sin importancia una parte de mí muere por dentro. Es muy lamentable, desde mi punto de vista, que se ignoren hechos pasados sobre los que se sostiene el presente; algo similar a empezar la casa por el tejado sin tener en cuenta los cimientos.

Por otro lado me gustaría aclarar que no pretendo restar valor al resto de conocimientos, os lo dice un estudiante de ciencias, pero considero que estas asignaturas (como bien se hace, aunque se podría hacer mejor) deberían ser las más fomentadas a lo largo de todo el período de educación obligatoria de una persona. 


Segundo punto: sentido común. ¿Qué es el sentido común? Para definirlo haré uso de él, ya que no he encontrado ninguna definición que logre convencerme. Podríamos definir el sentido común como el uso de la inteligencia por parte de un individuo a la hora de afrontar el desconocimiento. ¿Qué desconocimiento es el más común? El día a día.

Muchos olvidan que el saber no solo reside en los libros, también en la persona. De esta forma encontramos personas completamente incompetentes en los estudios pero de gran perspicacia y conocimiento en cuanto al día a día se refiere. No todo consiste en memorizar, consiste en aplicar lo estudiado. De nada le sirve a un cirujano conocer la distribución de los órganos vitales si no sabe realizar una incisión. 

Así pues, el sentido común es, junto a la cultura general, otra vía de escape de la cual brota, como si de una fuga de agua se tratase, el porvenir de nuestra sociedad.

Algo más que aclarar: las personas más inteligentes no son las que más saben, sino las que hacen un mejor uso del sentido común y de los conocimientos adquiridos en conjunto para así saber librar las adversidades que se les presenten.

Poco más que añadir, cuando nuestro sistema educativo se cuestione si se fomentan o no estos dos aspectos tal vez la cosa cambie. Mientras tanto... pues eso...





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